Campana, placa con extractor o recirculación: cómo acertar con la extracción
¿Te huele el salón a lo que cenaste anoche? Si la respuesta es sí, el problema no está en la cocina: está en la extracción. Es el capítulo que menos atención recibe en una reforma y el que más determina si una cocina abierta funciona o se convierte en un problema diario.
Primero, el caudal
La regla de cálculo es sencilla: multiplica los metros cúbicos de la cocina por diez o doce renovaciones de aire a la hora. Una cocina de 12 m² con techo de 2,5 m tiene 30 m³, así que necesita entre 300 y 360 m³/h de caudal real. Si está abierta al salón, o si se cocina mucho a fuego fuerte, conviene subir ese número.
Ojo con las cifras de catálogo: muchos fabricantes anuncian el caudal máximo en condiciones ideales. Fíjate en el nivel sonoro en decibelios de la velocidad intermedia, que es la que vas a usar el 90 % del tiempo: por debajo de 50 dB se puede conversar con la campana encendida; por encima de 60, no.
Las tres soluciones que se instalan hoy
Campana decorativa o de isla: es la que más capacidad ofrece y la más eficaz, porque captura el vapor donde se produce, antes de que se disperse. Como contrapartida, ocupa espacio visual sobre la placa.
Campana integrada en el mueble alto o telescópica: desaparece tras el frente y solo se ve al abrirla. La opción natural cuando se busca un frente continuo, pero conviene elegirla con motor generoso porque suele tener menos superficie de captación.
Extractor en la propia placa: aspira el vapor a nivel de los cazos y deja la vista despejada sobre la isla. Es la solución más elegante y la que más ha crecido; exige prever el hueco bajo el mueble.
¿Salida al exterior o recirculación?
Lo ideal es siempre evacuar al exterior: saca humedad, calor, grasa y olor fuera de la vivienda. Pero en muchos pisos de Madrid el conducto no existe, el recorrido es larguísimo o la comunidad no permite tocar la fachada. Ahí entra la recirculación: el aire se filtra y vuelve a la estancia.
Funciona razonablemente bien si se hace con criterio. Los filtros de carbón activo actuales, sobre todo los de tipo monolítico, retienen el olor mucho mejor que los antiguos y algunos duran años con regeneración en el horno. Lo que la recirculación no hace es sacar la humedad, así que en cocinas pequeñas y cerradas conviene reforzar la ventilación.
Detalles que marcan la diferencia
Tubo rígido de diámetro amplio, con el menor número de codos posible: cada codo cerrado puede restar bastante rendimiento.
Filtros metálicos lavables en lavavajillas, mucho más cómodos que los de aluminio desechable.
Encender la campana al empezar y dejarla unos minutos al terminar: así se arrastra el vapor residual.
Motor exterior o remoto si el ruido te molesta: se instala lejos de la cocina y el nivel sonoro baja de forma notable.
Lo calculamos sobre tu plano
La extracción se decide a la vez que la distribución, no después. En Studio Cuccine trabajamos con las principales marcas del sector y diseñamos cada proyecto a medida, adaptándolo a tu espacio, a tu forma de usarlo y a tu presupuesto. Ven a vernos a nuestros showrooms de Alcorcón o Móstoles: te asesoramos sin compromiso y podrás ver y tocar los materiales antes de decidir.





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